Archivos Mensuales: febrero 2012

Sin turrón pero con sol

No sé si él lo ha hecho por mí, o yo por él. Al comienzo de este blog me respondí a mí misma porqué no me vuelvo a España si no tengo un trabajo intelectual. La respuesta era la excusa de que el presidente alemán no pensaba dimitir, aunque estaba en medio de varios escándalos.

Los escándalos no eran que el Goethe Institut, lo que vendría a ser el Instituto Cervantes español, esté siendo objeto de una campaña de lucha del sindicato de la ensenanza GEW, que considera que los trabajadores de esta institución están en condiciones precarias. Porque los profesores de alemán estén en condiciones precarias no dimitiría ningún presidente. Eran otras cositas, créditos, ropitas de su mujer, menudencias.

Hoy ha dimitido. Y yo también.  Habrá noticias de los nuevos proyectos grandiosos que me rondan la mente. Después de más de un año sin poder ir a España, ahora sólo pienso en el sol y en mi familia. Vuelvo tres semanas y luego ya se verá.

Por lo menos aquí cambian de caras, aguantar siempre al mismo rey es pa matarse.

La fregona pródiga

Clase de alemán XXIV

“He perdido la confianza y las posibilidades de influir que en el pueblo debe tener un presidente de la república.”

„Ich habe das Vertrauen und Wirkungsmöglichkeiten eines Bundespräsidenten in der Bevölkerung verloren.“

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Tiempo de dejar de ser cateta

El chico que recoje la basura en el sótano del edificio se llama Markus. Desde hace más de dos semanas lleva el mismo chándal negro y el mismo gorro de lana desgastado. Es muy simpático, porque sólo nos conocemos de hola y adiós.

Le comenté que estoy pensando dejar este trabajo y que esta semana ya he empezado a buscar otra cosa, en parte por lo mal que nos tratan (cuento estas penurias, pero no soy masoquista), en parte porque no estoy de acuerdo en trabajar para una empresa como ésta, en la que se da una explotación tan rampante. Somos esclavos del dinero, no de este jefe.

Markus me miró sin inmutarse y me dijo “No me extraña, desde noviembre ya sois diez las personas que habéis pasado por aquí. Todos se marchan. Esa empresa es una caja registradora. Se dedican a colocar gente para cobrar los 1.000 euros que da el servicio nacional de empleo por contratar a un parado, pero al mes o incluso antes, se marchan o son despedidos.”

De los colegas que empezaron en la escuela no queda ninguno, cada día llega gente nueva, muchos de ellos van allí a trabajar un día “de prueba”. La prueba es doblar la espalda cinco o seis horas sin cobrar nada y al final del día, desgraciadamente, siempre se han decidido por otro trabajador.

Está llegando la hora de decir adiós a la fregona, al menos en esta empresa. Si mi próximo trabajo es de periodista, me dedicaré a informar lo mejor que pueda. Pero como creo que no caerá esa breva porque los árboles están más que secos por la crisis, volveré con otras historias de otros trabajos precarios.

No todo es quejarse: Alemania alardea de su economía bollante, pero los alemanes han perdido poder adquisitivo sin frenos en las últimas décadas. Ahora, no se lo pierdan, en una semana en que piden a Grecia quitar el pan de la mesa para pagar los tanques que Alemania les ha vendido, la ministra alemana de trabajo Úrsula von der Leyen asegura que los salarios aquí tienen que aumentar para que todos puedan beneficiarse de la buena coyuntura económica.

Ajo y agua para Grecia, Irlanda, Portugal, España… Por no hablar de Hungría, Rumanía y los otros desastres de los que me olvido tan amenudo centrada en mi micro-cosmos hispanoalemán.

La fregona pueblerina

Clase de alemán XXIII

Una buena bofetada me dió el sábado la película Mort à vendre (Muerte a la venta) de Faouizi Bensaídi: Un thriller marroquí que me recordó lo cateta que soy, por no haber ido nunca a Marruecos y desconocer esa realidad que está a pocos kilómetros de donde nací. Muestra un Tetuán que no me había imaginado dentro de mis prejuicios.

Ay, la Berlinale.

Os traduzco el primer párrafo de la crítica de Frédéric Jaeger para critic.de:

A asesinos a sueldo y a películas de serie B recuerda su título. Mort à vendre es un retrato generacional marroquí, que tiene menos que ver con las producciones actuales que con una película de los setenta de Federico Fellini. Al director Faouzi Bensaïdi le interesan los elementos del crimen y las rupturas con la ley. Comienza con una salida de la cárcel y termina con una persecución. Entre medio dibuja el día a día de tres jóvenes tunantes en la pequena ciudad del norte de Marruecos Tetuán.

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Buena educación para los buenos

Los alemanes son por lo general muy educados. Hablar de usted es una obligación si uno quiere integrarse en esta sociedad. Las frases en condicional forman parte de la vida diaria: “¿Podría regalarle un poco de agua en su vaso señora?”, pregunta una camarera a una clienta. “¿Sería tan amable de decirme la hora?”, pregunta una pasajera a otra en la estación.

Hay un submundo en el que no se habla de usted y se tutea desde el primer minuto. La primera vez que me  espetaron: “Cuando acabes ahí, ven aquí y haz esto y esto”, pensé que no estaban hablando conmigo. “Oye, que te estoy hablando a tí, ¿no escuchas o qué?”

Fue como si se cayese el telón de repente. La farsa de la educación al descubierto. Reinas y princesas, adelante majestades. Lumpen y otros despojos sociales moved el culo, la primera puerta a la derecha.

No me extraña que haya gente, como la otra limpiadora del gimnasio, con derecho a recibir ayudas públicas que las desprecien. Lejos de tratarse de un acto de honestidad social, como observadora he podido comprobar que se trata más bien de esquivar la discriminación social a que están sometidos los de abajo. Un ejemplo de ello es el llamado “Berliner Pass”, que es un carnet de pobre con el que te hacen descuentos en muchos sitios y te ponen cara de “otro que vive del cuento de papá estado”.

Mejor dos trabajos, pensarán, aunque ninguno te dé para vivir: Uno de cada diez alemanes redondea sus ingresos con un segundo trabajo, según datos de la agencia nacional de empleo alemana.

Madame Fregona Mejoramundos

Clase de alemán XXII

Malina es la única novela de la poeta Ingeborg Bachmann. Un proyecto que dejó sin acabar, de su trilogía “Todesarten”, que significa “Formas de morir”. En el siguiente diálogo la protagonista se dirije a su amante, un hombre de finanzas:

¡Acabo de descubrir como podría cambiar el mundo!

¿Qué? ¿ Tú también? ¿La  sociedad, las relaciones? Eso debe ser hoy en día la competición más ardua.

¿Realmente no te interesa lo que he inventado?

Hoy seguro que no, seguro que tienes una inspiración muy fuerte y a los inventores no se les debería molestar cuando trabajan.

Gerade habe ich erfunden, wie ich die Welt doch noch verändern kann!

Was? du auch? die Gesellschaft, die Verhältnisse? das muß ja heutzutage der reinste Wettbewerb sein.

Interessiert es dich wirklich nicht, was ich erfinde?

Heute bestimmt nicht, du wirdst wohl eine mächtige Eingebung haben, und Erfinder soll man nicht bei der Arbeit stören.

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