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Invisibles en Alemania

Instantánea de la marcha de los refugiados en Postdam camino de Berlín (FOTO: C. Negrete)

En este país hay varios grupos de personas que aparentemente pasan inadvertidos a los ojos de los alemanes-alemanes. Como si hubiera pasado un ángel. Uno de estos grupos son los refugiados. La foto de más arriba es de una marcha de protesta que ha recorrido el país y que conté con más detalle en el periódico Diagonal.

Otro grupo, éste cada vez más numeroso, son los trabajadores con salarios más bajos. Son los pobres o casi pobres que se emplean en minijobs y en trabajos en ETTs que se ven obligados a hacer trabajos muy chocantes, peligrosos y que desgastan por ná y menos. Con un reportaje sobre este asunto me estrené en eldiario.es y éstos son alemanes de cepa germánica la mayoría.

De lo que no se ha hablado hasta ahora, casi nada dentro de Alemania y nada de nada en España, es de las personas de la Unión Europea que tienen derecho a entrar y salir libremente, pero no a trabajar. Un limbo vital que lo conforman sobre todo en Alemania rumanos y búlgaros. En 2011 se mudaron 75.000 rumanos y 39.000 búlgaros, segun datos oficiales.

Por supuesto que trabajan aunque no sea legal. “En todas las ciudades alemanas hay un mercado de trabajadores ilegales”, asegura DeutschlandRadio en un reportaje. El típico manijero que recoge con el coche a los jornaleros que esperan para echar una peonada, sobre todo en la construcción o trabajos por el estilo.

La cadena pública analizaba en la emisión el mercado ilegal en Hochfeld, en Duisburg. Otro sitio es el mercadillo de Wihelmsburg en Hamburgo, según Spiegel. En su texto, el semanario asegura que allí se pueden encontrar trabajadores „libres de impuestos y sin seguro“ por 25 euros al día. Muchos duermen en sótanos que les alquilan por unos 150 euros al mes. En Múnich este punto de encuentro es en la calle Landwehr, entre la calle Goethe y la calle Stiller. Los jornaleros son explotados, no tienen derechos y cobran unos tres euros la hora.

La empresa que construye el nuevo aeropuerto de Berlín se quedó con el trasero al aire en abril, cuando la primera cadena pública alemana, DasErste, emitió un programa de investigación en el que mostraba cómo en la estación de metro de Berlín-Grünau se reunían a las 5:30 de la manana inmigrantes rumanos y búlgaros a la espera de poder trabajar ese día. Sin contratos ni mamandurrias. Poco después llegaba un autobús, y el que se conseguía montar en él, era el que conseguía trabajo ese día. Las barreras se levantaban y el autobús llenito cruzaba el área de seguridad sin mayores problemas. El área de seguridad, repito. Ni registro de mochilas, ni identificación de los trabajadores. El área de seguridad: “seguro que no pasa ná”.

Doritt Monitowski del sindicato DGB contaba además en el vídeo que poco antes de navidad se dio el caso de varias familias búlgaras que no podían volver a sus países porque los porcinos de sus jefes no les habían pagado.

La barbarie cotidiana

Clase de alemán XXIX

Mohammed Ismael nació en la capital de Sudán del Sur, Yuba. La guerra y el hambre le obligaron a emigrar de su país. Hace 9 años que llegó a Alemania y realizó su primera solicitud de asilo. Aún espera una respuesta de las autoridades. Mientras tanto, vive en un albergue destartalado para solicitantes de residencia en Berlín, ciudad de la que tiene prohibido salir. No tiene derecho a trabajar en Alemania ni a alquilar una vivienda normal.

“- ¿Y qué haces todo el tiempo?

– Buena pregunta. Esperar. Me siento por ahí en el asilo. ¿Qué puedo hacer si no? Sin dinero, sin trabajo, sin nada. ¡Es para volverse loco!”

“- Und was machst du die ganze Zeit?

– Gute Frage. Warten. Rumsitzen im Asylheim. Was kann ich sonst machen? Ohne Geld, ohne Arbeit, ohne nichts. Es ist verrückt!”

Mohammed Ismael, refugiado somalí      (FOTO: C. Negrete)

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Sin pausa y con mucha prisa

Los caminos de la precariedad son inescrutables. Y así, acabé trabajando en el archivo de un hospital. Cinco horas al día marco con un rotulador simbolitos en las actas de los pacientes, en función de si éstos aprueban su digitalización o no. Sí, sí, sí, no, sí, sí, no, no…

Los primeros días me resultó apasionante descubrir el nuevo mundo de los datos hospitalarios. Las historias clínicas no se digitalizan en el mismo hospital, sino que viajan a la otra punta de Alemania, a donde las mandamos por correo. Una vez allí, los ponen en la red, donde podemos consultarlos desde Berlín. Los datos de miles y miles de pacientes dependen de una cadena muy frágil: Internet tiene que funcionar, el correo postal tiene que funcionar y el propio archivo tiene que funcionar.

Si internet no funciona, las historias clínicas no se pueden buscar tan fácilmente, pues están a kilómetros y kilómetros de Berlín. En los dos meses que trabajo ahí, ha ocurrido ya que una caja con historias clínicas se perdió en el correo. Por último, en el archivo trabajan dos personas, mientras hace poco tiempo eran doce. Una de ellas está enferma desde hace tres meses y por eso buscaron un ayudante, que soy yo… Mi jefa no puede ponerse enferma ni irse de vacaciones porque el archivo del hospital, privado y uno de los mayores de Berlín, depende en éste momento prácticamente de ella, que es el enlace entre el hospital y la digitalización de las historias de los pacientes. Yo no he recibido ninguna formación especial ni entrenamiento.

Dicho hospital fue privatizado hace aproximadamente una década, y desde entonces han despedido a un millar de trabajadores. Sin embargo, siguen ofreciendo los mismos servicios. El secreto es contratar a trabajadores temporales como yo. Para más inri, hace un par de semanas despidieron a los seis logopedas del centro y les ofrecieron contratarlos de nuevo como autónomos a mitad de precio. 

Me pregunto porqué solo me cruzo con majaretas en este país. Mi jefa no es mi jefa en realidad, porque estoy contratada por una empresa de trabajo temporal. Jefes no me faltan. Está como un cencerro, vive en un ramadán constante: No come, no bebe, no para. Los dos primeros días me aguanté como pude y al tercero le dije que yo por lo menos tenía que hacer pausas en mis cinco horas de trabajo de vez en cuando (ella trabaja ocho). Llamó a mi otra jefa y me dijo que sí, sin problema, pero que las pausas no las pagan, así que hay que cronometrarlas y quitarlas de la cuenta. 

Son unos gorrinos. No pagan las pausas, ni los días de fiesta, porque solo pagan lo que se trabaja. Encima, lo que nos dan: Viajo dos horas al centro de trabajo, donde estoy otras cinco  de lunes a viernes, y mi sueldo son 510 euros, después de pagar los impuestos. En pleno verano, con la morriña escarranchá, como se dice en mi pueblo, sin derecho a vacaciones ni dinero para permitírmelas, hace dos años que trabajo en empleos basura, y nunca he tenido derecho a vacaciones.

Por todo ello y por las sinvergonzonerías que están pasando en España, el jueves también nos manifestamos aquí en Berlín ante la sede del Instituto Cervantes, ya que la Embajada no está en el centro y se pretendía que la protesta fuese visible. Fuimos unas cien personas y una de las cuestiones que se hablaron fue la importancia de informar a los alemanes de a pie de que el “rescate” no va a parar a los españoles de a pie, sino a los bancos.

Manifestación del 15-M frente al Instituto Cervantes. Berlín, 19.07.2012

Manifestación del 15-M frente al Instituto Cervantes. Berlín, 19.07.2012

Los alemanes han sido bombardeados por la prensa con la idea de que el dinero de sus impuestos ha de ser empleado en rescatar a los países del sur que no han hecho bien los deberes. Es la estrategia del divide y vencerás.

La prisa del rescate

Clase de alemán XXVIII

A diferencia de lo que muchos de nosotros pensábamos, tras la caída del muro de Berlín, Alemania del Este quedó sumida en la ruina económica. Es decir, tras la reunificación, y no antes. Las protestas que llevaron a la caída de la Alemania comunista tuvieron sus motivos, entre los cuales no se encontraba ni el desempleo ni la ruina económica. En el libro “La deuda del oeste. ¿Qué ha aportado la República Democrática Alemana al bienestar de la República Federal de Alemania?” (“Die Schulden des Westens. Was hat die DDR zum Wohlstand der BRD beigetragen?”, en alemán) el economista Klaus Blessing compara ambos estados antes de la reunificación. Los dos tenían economías sólidas industrializadas muy similares… es su conclusión.

Tras la reunificación, sin embargo, en Alemania del Este se creó un organismo estatal, la llamada “Treuhand”, que se encargó de vender todas las empresas públicas a precio de saldo. Millones de personas se quedaron sin trabajo, una crisis en el este que aún hoy continúa. Los estados regionales del este declararon la bancarrota. ¿Os suena de algo ésto de vender las empresas públicas?

Pues atención, porque después de que la economía de la Alemania del Este estuviera completamente destruida, comenzaron los “planes de ayuda” del oeste. Creo que las conclusiones que extrae Blessing para explicar la solidaridad espontánea son una lección que nos ayuda a entender una parte del porqué de los rescates actuales. 

“¿Porqué deberían el capital alemán del oeste y la política a su servicio querer reconstruir la economía de la Alemania del Este? Tenían cuatro objetivos: Robar las propiedades de los alemanes del este, adueñarse de los clientes del este y abrir mercados, acabar con la competencia de empresas del este y captar fuerza de trabajo bien formada. Todos los objetivos fueron brillantemente alcanzados”.

“Warum sollten das westdeutsche Kapital und die ihm hörige Politik den Osten aufbauen wollen? Sie hatten vier Ziele: Den Ostdeutschen das Eigentum rauben, östliche Kunden aneignen und Märkte erschließen, ostdeutsche Konkurrenz ausschalten und gut ausgebildete Arbeitskräfte abwerben. Alle Ziele wurden glänzend erreicht.”

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A la calle, madre, yo voy también

A veces las historias necesitan su tiempo y es una pena contarlas a medias por pura incontinencia. Acá va un trabajo que estuve haciendo en 2010 un par de meses: vender periódicos, tabaco y revistas en un kiosco.

En realidad, no tengo de qué quejarme. Además de poder ojear la prensa gratis en el trabajo, tenía el privilegio y la osadía, al contrario de mis compañeros, de tener un contrato. Es para imaginárselo. Una lista de derechos y oblicaciones firmadas y selladas en un papel con validez legal… casi un matrimonio. Ya no quedan románticos.

Yo me empeñé en que me hiciesen un contrato, aunque fuera de minijob, y después de mucho porfiar, me lo hicieron. Pagaban 6,5€ la hora y algunos de los trabajadores, sobre todo los que tenían familia a cargo, trabajaban a veces dos turnos seguidos de ocho horas.

Su contrato eran las “normas”, recogidas en un alemán lleno de faltas de ortografías, fotocopiadas, plastificadas y pegadas encima del mostrador. Entre manchas de café y otros churretes variados se leía, por ejemplo, que las sanciones por llegar 10 minutos tarde o por no hacer todas las tareas encomendadas suponían recibir 10€ menos al final del mes cada vez que se incumpliesen las normas… Cuando pagaban al final del mes.

Quienes primero tenían que cobrar eran los proveedores. El chico que traía el tabaco era el que peor llevaba lo de los pagos irregulares. El resto del personal lo tomaba como algo natural. Las dos veces que me pagaron mi sueldo tuve que esperar unos 15 días para poder cobrar. Cuando por fin me pagaban, salía con la sensación de haber robado un banco, con el fajo de billetes en el bolsillo y deseando llegar a casa sin que cualquier desalmado me asaltase por el camino.

Las vacaciones del jefe y de su señora, por el contrario, no se aplazaron. 

Vacaciones pagadas, días pagados por enfermedad, cotización para una pensión el día de mañana… ¡anticuadas paparruchas!

Kiosko en Berlín. Foto: simplifica (Flickr)

Kiosko en Berlín. Foto: simplifica (Flickr)

Podría pensarse que tuve mala suerte, que estoy gafada del todo, que no doy una y que atraigo a todos lxs explotadores de la ciudad. Pues en diciembre hubo una campaña sobre este tema de las condiciones laborales de los dependientes de kiosco y al parecer estas prácticas están más extendidas de lo que mi mente paranoica pueda imaginar.

El sindicato anarquista FAU asegura que hay muy pocas denuncias de afectados por este sistema cuasi-esclavista en los kioscos. Yo sé muy bien porqué: Porque la mayoría no tienen muchas otras opciones de trabajo y tienen otros seres humanos a su cargo. Pero también porque muchos no tienen papeles. Encima tienen que estar contentos de tener un trabajo, el que sea. Uno de estos trabajadores, que durante años aguantó miserables condiciones laborales, se envalentonó y denunció al jefe con la ayuda de este sindicato. Y ha ganado la batalla.

Por cierto, es muy divertido que la mayoría de kioscos pertenecen a turcos-alemanes de segunda o tercera generación. Las relaciones de explotación no conocen de nacionalidades.

Incontinencia callejera

Clase de alemán XXVI

En Alemania hay una asociación de periodistas de investigación, Netzwerkrecherche, que publica folletos, dan conferencias y conectan a periodistas que se dedican a ir más allá de las apariencias y hacen investigaciones más profundas. Esta moda de investigar le ha llegado muy al fondo, ya que ella misma tuvo en 2011 tuvo un escándalo monetario.

En su cuadernillo “Camuflados. Reporteros en misiones secretas” (en alemán, “Undercover. Reporter in Verdeckter Einsatz”), entrevistan a varios colegas que han destapado casos muy diferentes y llama la atención que hay algo que los entrevistados repiten y que Gerhard Kromschröder resume a la perfección.

Este periodista se hizo pasar por turco antes que el famoso Günter Wallraff y se camufló durante años en la escena neonazi. Una de sus investigaciones más famosas la hizo como basurero. Arrojando sin control en una decena de vertederos alemanes basura que podría ser tóxica, no encontró mayor problema a pesar de que las instalaciones no estaban preparadas para ese tipo de desechos.

Su respuesta a porqué no hay más historias investigativas, con la que coinciden varios colegas, entre otros factores, es que:

“Se buca en Google un tema y ya se cree tenerlo todo. Faltan las ganas de salir febrilmente a la calle y confrontarse con la vida verdadera y ver las cosas in situ”

“Man googlet ein Thema und meint es schon in der Kiste zu haben. Es fehlt die Lust, fiebern rauszugehen und mit dem echten Leben zu tun zu haben und sich vor Ort Dinge anzugucken.”

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“Me siento identificada con el POUM”

SUPLEMENTO LITERARIO

La Capitana, de Elsa Osorio (Ed. Siruela, 2012)

Elsa Osorio en el Instituto Cervantes de Berlín

El martes después del trabajo, con unos dolores horrorosos en las manos, que además se me han agrietado y me escuecen, así como en la espalda, decidí hacer algo cultural, para no acabar de embrutecerme. La argentina Elsa Osorio estaba por Berlín, presentando su libro “La capitana” en el Instituto Cervantes. Allá que me fui.

El libro cuenta la historia de la anarquista argentina Mika Feldman de Etchebéhère (1902-1992)  judía de origen ruso-argentino, que luchó en la guerra civil española al frente de una columna del POUM, sí, como capitana de la misma. Elsa Osorio comentó que la biografía de esta mujer ha caído en el olvido porque no perteneció a ninguna organización concreta, sino que pasó por varias, y de ese modo, ninguno de los partidos o sindicatos ha tenido un interés especial en rescatarla como una figura histórica.

Una historia que quita la respiración. Mientras oía a la autora leer el primer capítulo del libro, que por cierto se puede leer  íntegro online  aquí, me fijé en el pijerío que había ido a oír la lectura. Desde que soy limpiadora odio a los intelectuales. Estudiantes, literatos, profesores… vividores. Aunque claro, mi parte de intelectual y periodista hace que la sensación se convierta en algo esquizofrénico. Los veo tan sanos y descansados, mientras mis manos se llenan de callos, mientras la espalda me duele. Esta división del trabajo es injusta. Una de las reclamaciones tradicionales del anarquismo: Compartir el trabajo físico.

“Me interesa cómo la ficción puede acercar la verdad histórica”, decía Osorio. La han etiquetado de nueva novela histórica. La cosa es que para escribir el libro realizó un trabajo de campo increíble, basado en los cuadernos de memorias de esta argentina, que por cierto no se pueden consultar y están bajo la custodia del gobierno argentino. “Un día se darán cuenta de la enfermedad que supone guardarse pedazos de la historia“, aseguraba Osorio, que se fue caldeando ella sola al hablar de su personaje y que sumerjida en su propia película aseguró que “yo la verdad, me siento muy identificada con el POUM”.

La historia de Mika es la de una joven coherente y por tanto condenada al malditismo. Los fascistas la odiaban por ser «una que manda entre los rojos», los soviéticos de ser «desafecta a la República». Acabó como el rosario de la aurora.

Me lo quise traer a casa, pero la librería hispana La Rayuela, única en Berlín, distribuidora de Orsai y esas cosas, y que tenían un stand allí en la presentación, no lo tenía aún. Así que no lo he leído aún. Pero tiene muy muy buena pinta.

PD: Vergüenza de precios tenemos en el mercado editorial español, normal que no se compren libros, los precios son privativos.
La fregona cultureta
Clase de alemán XXI
Como todo el mundo sabe, a la guerra civil española llegaron de todo el mundo las brigadas internacionales que venían a defender la República. Venían de forma voluntaria, unos de forma más voluntaria que otros, pues muchos ya habían sido exiliados por ser marxistas o lo que fuera. Unos 18.000 voluntarios,  de los cuales más de la tercera parte fueron alemanes. Éste fué uno de sus más famosos cantos de guerra. (Ver texto en alemán y en español). Su intérprete, Ernst Busch, emigró de Alemania con la llegada de los nazis, vivió en varios países, fue encarcelado y luchó en España contra el fascismo.
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“Convertiría España en una colonia”

ESPECIAL FIN DE SEMANA

ENTREVISTA EXCLUSIVA: Martin Sonneborn,

jefe del partido “El Partido”

Martin Sonneborn (centro) y el resto del partido “El Partido”

El jefe del partido más macarra del panorama político alemán concedió una entrevista por email a nuestro cutreblog “A lo grande”. La redactora intrépida de plato de pasta con zumo delante del ordenador Carmela Negrete le escribió estas preguntas:

Carmela Negrete: Para que el lector hispanohablante se haga una idea, ¿cuáles son las propuestas de su partido?

Martin Sonneborn: Le agradezco su pregunta, que habría sugerido yo mismo de no haberla realizado. Queremos construir de nuevo el muro entre Alemania del Oeste y Alemania del Este.

CN: ¿Porqué se llama su partido “El Partido”?

MS: Ése es un nombre tan conocido en el oeste como en el este de Alemania. Igual que en el tiempo del nacionalsocialismo y en la DDR, señala de forma agradable una aspiración de representación única. Queremos que todos los otros partidos sean innecesarios, superfluos. Excepto el conocido partido de cachondeo FDP (los liberales).

CN: ¿Podría describir para los lectores de “A lo grande” el panorama político alemán?

MS: Todos los partidos en Alemania están vacíos de contenido y son populistas. Nosotros también, pero somos el único partido que lo reconoce abiertamente. En las elecciones de septiembre colgamos unos carteles con la propuesta “Más allá del contenido” y conseguimos un 0,9 de los votos. Pero estamos todavía alrededor de un uno por ciento por detrás de los liberales.

CN: El islandés Jón Gnarr, alcalde de Reikiavik, fue clasificado como “socialista anarco-surrealista”.  ¿Se puede considerar que su partido se encuentra dentro de esta corriente política?

MS: Eso es lo que parece desde fuera. Se comprobará desde luego en el momento en el que lleguemos al poder en Alemania. Y en Europa.

CN: Cuénteme algo personal, tal vez sobre su infancia… ¿de dónde le viene esto de la política?

MS: Como redactor jefe de la revista satírica TITANIC he aprendido mucho sobre política. Demasiado.

CN: Como sabe, España y otros países del sur antraviesan una dura crisis. ¿Qué haría usted al respecto si estuviese en el poder en Alemania?

MS:  Convertir a España en una próspera colonia. Y hacer que los españoles trabajen a base de bien. Para eso tenemos ejemplos históricos en Latinoamérica…

CN: ¿Qué opina de la moneda común?

Me da igual.

Fregona for president!

Clase de alemán XII

Creo que fue entonces cuando se empezaron a oír voces cada vez más fuertes en contra de Alemania en España. Fue en mayo de 2011, cuando Ángela Merkel se pasó de la raya y sus declaraciones fueron desmentidas después por el periódico El Mundo, entre otros.

“Se trata de que en países como Grecia, España, Portugal… no se jubilen antes, sino que todos hagan un esfuerzo igual – eso es importante.” (…) “No podemos tener una moneda y que unos tengan muchas vacaciones y otros pocas. A medio plazo no puede funcionar”.

“Es geht auch darum, dass man in Ländern wie Griechenland, Spanien, Portugal nicht früher in Rente gehen kann als in Deutschland, sondern dass alle sich auch ein wenig gleich anstrengen – das ist wichtig.” (…) “Wir können nicht eine Währung haben und der eine kriegt ganz viel Urlaub und der andere ganz wenig. Das geht auf Dauer auch nicht zusammen.”

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Por mí y por todos…

ESPECIAL CONFERENCIA ROSA LUXEMBURGO

“Cambiemos el mundo”

Me decidí este finde a ir a la conferencia Rosa Luxemburgo, a pesar de la respuesta a mi pregunta sobre qué queréis leer. La historia de Lili queda prometida…

Lo hice sobre todo para arreglar el mundo y de paso buscarme un trabajo mejor. Como cuando jugábamos al escondite: por mí y por todos mis compañeros, pero por mí primero.

No fui la única. El día de la conferencia, el sábado, y la manifestación del domingo en honor a Rosa Luxemburgo y Karl Liebnecht también otrxs muchos hicieron su agosto: partidos, periódicos, ONGs, panaderos.

En la conferencia pude charlar con Agostinho Lopes, miembro de la comisión económica del partido comunista portugués. Me contó muchísimas cosas que están pasando en Portugal a causa de la crisis, los recortes y el rescate.

Le pregunté qué opinaba sobre el decrecimiento y creo que no me entendió. Le volví a preguntar y me volvió a contestar que él cree que la economía de Portugal no puede seguir teniendo un crecimiento negativo y que sin crecimiento no se podrá pagar la deuda. Como buena besuga, volví a preguntarle y me limité a anotar su análisis y crítica de la economía portuguesa, ya que la pregunta sobre el decrecimiento quedó sin ser respondida. 

El resto de la conferencia fueron disputas teóricas y alguna presentación interesante, sobre todo de los invitados de Túnez y del movimiento de los campesinos sin tierra de Brasil. Después hubo música y mojitos, que no falte de nah, todo sea para cambiar el mundo.

Al día siguiente, antes de ir a la manifestación en memoria por los dos comunistas, pregunté a mis compañeros de piso si querían venir y me contestaron: ¿pero tú has visto que gente va allí? Eso es un hervidero de estalinistas. 

Salgo a la calle. Una señora mayor espera el autobús. Hace frío, digo yo. Sí, a ver si llega ya el tranvía, responde ella. Le digo que soy periodista, que voy a hacer un reportage sobre la manifestación por Rosa Luxemburgo y Karl Liebnecht y me contesta entusiasmada: “Vaya, no sabía que se celebraba. Me parece muy bien. En la DDR nos iba mucho mejor.”

Le contesto que creo que había algún que otro problemilla con la libertad y me responde que “hoy tenemos la libertad de irnos de vacaciones a donde queramos, pero no tenemos dinero, ¿qué libertad es ésa entonces?

Sigo mi camino. La manifestación salió de la Avenida de Frankfurt. Esta calle antes se llamaba “Avenida de Stalin”, me imagino que lo de Frankfurt lo hicieron con recochineo. Banderas, internacional en alemán incluida, y flores para los mátires. Por desgracia, me perdí el mítico rifirafe entre estalinistas y troskistas, a quienes hubo que separar por lo visto.

Allí me encontré a Juanlu, un andaluz que había venido expresamente desde Zúrich con un palo y la bandera andaluza amarrada en él. Está afiliado al Sindicato Andaluz de los Trabajadores y me explicó que la estrella roja en la bandera “simboliza la lucha de la clase obrera”.

La fregona revolucionaria

Clase de alemán X

Primer párrafo del apartado “Wertung”, que significa “valoración”, del documento de la Oficina para la Protección de la Democracia, lo que vendría a ser el Centro Nacional de Inteligencia espanol, sobre la manifestación:

“La manifestación por la memoria de Liebnecht y Luxemburgo tiene desde siempre un alto valor simbólico para los extremistas de izquierda alemanes en sus diferentes graduaciones. Sin embargo,  puede entenderse como un reflejo de defensa antifascista ante los intentos de provocación de la extrema derechas, aunque que al final no pasa de un número bajo de participantes.”

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Que no sos falte de ná

“Apostatar está sobrevalorado”

ESPECIAL FIN DE SEMANA

ENTREVISTA: Carmela Negrete la limpiadora

Esta onubense de 27 años afincada en Berlín se fué a hacer ERASMUS a Lisboa, a donde iba y venía de su pueblo en autobús. Su nueva residencia está en una ciudad grande y cosmopolita en el centro de Europa. Hemos hablado con ella sobre su trabajo actual, su carrera y expectativas.

¿De dónde le viene la vocación?

Cuando era niña acompañaba a mi madre a limpiar la oficina del INEM.

Me refería a la vocación de periodista.

Eso debería preguntárselo a usted, yo soy la Carmela limpiadora. Pero creo haberle oído comentar que esto del periodismo le viene desde la placenta, que queda muy bien en las entrevistas y en el currículum. Que su madre le ponía los cascos en la barriga para escuchar a Gabilondo en la radio.

Ejem… ¿Porqué limpiadora? ¿no tiene padrino?

Sí, estoy bautizada. Mi padrino es muy simpático y se llama Antolín. Forma parte del pedazo de familia que emigró, como yo ahora, a Cataluña el siglo pasado. Y pienso seguir teniéndolo, creo que apostatar está sobrevalorado, el PP va a mandar de todos modos la manteca a la iglesia.

Eran otros tiempos, usted tiene formación.

Sí, pero para eso no tengo padrino.

Si no tiene trabajo de periodista, ni ningún trabajo intelectual, ¿porqué no se vuelve a España?

El presidente alemán Christian Wulff ha dicho en la tele que aunque está en el centro de un enorme escándalo, no piensa marcharse. Yo tampoco.

Bueno en Alemania hay muchas oportunidades. Usted habla alemán y español, ¿porqué no hace algo más interesante? Se me ocurre por ejemplo marketing en español.

Tiene razón, y de hecho ya lo he hecho. Hice unas prácticas casi un año en una empresa y me encargaba del marketing en español. Después comprendí que tenía que irme por mi cuenta, hacer algo propio a lo grande. Crear mi propia comunidad: Así nació “quenofaltedenah” y aquí empleo todos los conocimientos aprendidos en mis prácticas. Por ejemplo, tengo una legión de comentadorxs falsxs que acabo de crear para dar vidilla a esto. Mi blog es una start-up y pronto tendré mis primeros becarios recién salidos de la universidad.

También podría ser corresponsal…

Ya lo soy, por eso trabajo limpiando.

¿Y qué tal si hace carrera universitaria? 

Estoy esperando a ver si las editoriales se deciden a sacar audiolibros de ciencias de la comunicación. El primero que me oiría entre fregonazo y fregonazo sería el tocho de La sociedad red de Manuel Castells, que nunca me ha dado tiempo. Aunque Ulrich Beck acaba de sacar unas reflexiones sobre el amor a distancia que no pintan mal.

O hacer periodismo de investigación…

Pensaba que en este blog se hablaba de cosas serias, y no de basura sentimentaloide.

Cocina de la casa de Carmela Negrete

Agua – del grifo: 2,35€/m2

La frontera de la fregona:

Clase de alemán V

Tom Kummer se hizo famoso por sus entrevistas a estrellas de Hollywood durante los noventa. Ningún otro periodista de boulevard alemán conseguía tantas exclusivas como él: Pamela Anderson, Courtney Love, Demi Moore, Johnny Deep… Sus conversaciones se imprimían en las mayores publicaciones del país. Sus colegas de profesión estaban tan envidiosos que uno de ellos comenzó a sospechar y escribió al representante de prensa de uno de los entrevistados. La sorpresa fue que la entrevista no había tenido lugar. Todas sus entrevistas eran inventadas. Tom Kummer pasó a la historia como el periodista que provocó el mayor escándalo mediático de Alemania.

Entrevista de Marianne Wellershoff al periodista Tom Kummer en el semanario SPIEGEL el 22.05.2000 .

SPIEGEL: Señor Kummer, ¿preguntó realmente a las estrellas de las cuales usted ha publicado entrevistas?

Kummer: Esa pregunta es para mí demasiado unidimensional. En todo caso, mis entrevistas son una obra del montaje, para el cual me alimento de diferentes fuentes. Para mí esto pertenece a mi propia comprensión del periodismo, una especie de “periodismo de frontera”, como Ulf Poschardt lo ha llamado en alguna ocasión.

(…) (pregunta 7)

SPIEGEL: Sus falsificaciones son también un ataque al trabajo de sus colegas, que se mueven en el complicado sistema de las estrellas de Hollywood y que tratan de conseguir entrevistas honradas e interesantes.

Kummer: Creo que es imposible ofrecer la realidad en una entrevista organizada por un agente de prensa.  Hombre, siento mucho por los colegas que mis entrevistas fuesen ambiguas. Pero yo también he tomado el riesgo de que las cosas pasen como están pasando ahora, y de que se me malentendiese.