Archivo de la categoría: género

Cerrado por materialismo

Este blog lleva muerto varios meses, precisamente a raíz de una nueva vida que nacerá en marzo. La razón: Me he vuelto materialista. Aún no he decidido si en el sentido marxista o chabacano del término. Ahora mi mayor interés es la comida, vicio caro donde los haya, y montar un nido medio habitable.

Salir a pasear al parque, cantar canciones de cuna, hacer de vaca lechera… El sueño de toda mujer moderna: ama de casa y mantenida.

materialista perdía

materialista perdía

Yo sé que al que se acerque por aquí le gustaría que le contase los últimos chascarrillos.

Como cuando un sociólogo experto en temas laborales y sindicalista me propuso trabajar en una investigación con condiciones miserables y de la que finalmente me excluyó porque, y cito, sería  “muy arriesgado” por mi embarazo. En concreto se trataba de hacer entrevistas, una tarea que se ha vuelto de alto riesgo con la crisis y la sinvergonzonería galopante.

O cuando se descubrió que uno de los mayores sindicatos alemanes, el DGB, que hace campaña por un salario mínimo y en contra del trabajo temporal, tiene una empresa de trabajo temporal donde paga a sus propios empleados menos de lo que reclama que el gobierno escriba en la ley. Dirán que mientras sea legal, así sus propios trabajadores se pueden afiliar a ellos mismos y reclamarles lo que les corresponde.

O tal vez querríais que os cuente la historia de un vecino vietnamita que vende tabaco de contrabando en la esquina de mi casa. El pobre chaval se pasa todo el día apostado en una esquina. Este invierno ha sido horrible y te lo veías ahí abajo con la nieve plantado esperando a sus clientes fuera del centro comercial. Esto es muy hipócrita y muy cínico. Todos saben que es ilegal, pero si se ahorran unos céntimos, pues eso que se llevan. El pobre diablo no tendrá papeles y así que sobrevive.

con lluvia, nieve, frío o calor, se pasa en esa esquina todo el día de pie

Con lluvia, nieve, frío o calor, se pasa en esa esquina todo el día de pie

En fín, que a mí me gustaría darle marcha a este blog de vez en cuando, pero estoy mu materialista. Lo mismo vuelvo algún día, hasta entonces escribo en eldiario.es de vez en cuando algunas cositas sobre Alemania y en Diagonal pa desquitarme.

Pero ahí no puedo decir palabrotas.

El blog se acaba, igual que se acabó la DDR, o que se puede acabar ahora el muro, ahora que no quieren que caiga.

¡Adiós blog! ¡Hola bebé!

Última clase de alemán / Abschlussfeier im Plattenbau

Andrea Hanna Hünniger es periodista y nació en 1984, como yo. Sólo que en la Alemania comunista. Su novela “El paraíso. Mi juventud después del muro” (“Das Paradies. Meine Jugend nach den Mauer”) no es sólo una narración deliciosa, también es un relato de los cambios que se vivieron tras el derribo del muro.

“Abajo del bloque de pisos había una guardería. Yo la dejé en 1990. Fuimos la última promoción. Después no nacieron más niños. Las familias jóvenes no querían vivir en los bloques de pisos. Desde entonces solamente vivían allí asociales. Es lo que aseguraban entonces. (…) La guardería cerró.

Dentro en una raja de la pared (se veían) en fila: animales de peluche. Tablas rotas, polvorientas, de las que una se preguntaba cómo era posible que hubiesen acabado tan rotas.

De la guardería se hizo un centro juvenil. El centro juvenil fue ocupado enseguida por neonazis.”

“In der Plattenbausiedlung gab es auch einen Kindergarten. Den verließ ich 1990. Wir waren der letzten Jahrgang. Danach wurden keine Kinder mehr geboren. Das Bild junger Familien ist ein Bild der Vergangenheit. Keine Junge Familie wollte mehr in der Platte wohnen. In der Platte wohnten ab sofort nur Assis. So hieß es jedenfalls. (…) Der Kindergarten wurde geschlossen.

Drinnen akkurat an der Wand in einer Reihe angelehnt: Plüschtiere. Kaputte, staubige Bretter, bei denen man sich fragte, wann die so kaputt hatten gehen können.

Aus den Kindergarten wurde ein Jugendzimmer. Das Jugendzimmer wurde ab sofort von Neonazis besetzt.”

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“Me siento identificada con el POUM”

SUPLEMENTO LITERARIO

La Capitana, de Elsa Osorio (Ed. Siruela, 2012)

Elsa Osorio en el Instituto Cervantes de Berlín

El martes después del trabajo, con unos dolores horrorosos en las manos, que además se me han agrietado y me escuecen, así como en la espalda, decidí hacer algo cultural, para no acabar de embrutecerme. La argentina Elsa Osorio estaba por Berlín, presentando su libro “La capitana” en el Instituto Cervantes. Allá que me fui.

El libro cuenta la historia de la anarquista argentina Mika Feldman de Etchebéhère (1902-1992)  judía de origen ruso-argentino, que luchó en la guerra civil española al frente de una columna del POUM, sí, como capitana de la misma. Elsa Osorio comentó que la biografía de esta mujer ha caído en el olvido porque no perteneció a ninguna organización concreta, sino que pasó por varias, y de ese modo, ninguno de los partidos o sindicatos ha tenido un interés especial en rescatarla como una figura histórica.

Una historia que quita la respiración. Mientras oía a la autora leer el primer capítulo del libro, que por cierto se puede leer  íntegro online  aquí, me fijé en el pijerío que había ido a oír la lectura. Desde que soy limpiadora odio a los intelectuales. Estudiantes, literatos, profesores… vividores. Aunque claro, mi parte de intelectual y periodista hace que la sensación se convierta en algo esquizofrénico. Los veo tan sanos y descansados, mientras mis manos se llenan de callos, mientras la espalda me duele. Esta división del trabajo es injusta. Una de las reclamaciones tradicionales del anarquismo: Compartir el trabajo físico.

“Me interesa cómo la ficción puede acercar la verdad histórica”, decía Osorio. La han etiquetado de nueva novela histórica. La cosa es que para escribir el libro realizó un trabajo de campo increíble, basado en los cuadernos de memorias de esta argentina, que por cierto no se pueden consultar y están bajo la custodia del gobierno argentino. “Un día se darán cuenta de la enfermedad que supone guardarse pedazos de la historia“, aseguraba Osorio, que se fue caldeando ella sola al hablar de su personaje y que sumerjida en su propia película aseguró que “yo la verdad, me siento muy identificada con el POUM”.

La historia de Mika es la de una joven coherente y por tanto condenada al malditismo. Los fascistas la odiaban por ser «una que manda entre los rojos», los soviéticos de ser «desafecta a la República». Acabó como el rosario de la aurora.

Me lo quise traer a casa, pero la librería hispana La Rayuela, única en Berlín, distribuidora de Orsai y esas cosas, y que tenían un stand allí en la presentación, no lo tenía aún. Así que no lo he leído aún. Pero tiene muy muy buena pinta.

PD: Vergüenza de precios tenemos en el mercado editorial español, normal que no se compren libros, los precios son privativos.
La fregona cultureta
Clase de alemán XXI
Como todo el mundo sabe, a la guerra civil española llegaron de todo el mundo las brigadas internacionales que venían a defender la República. Venían de forma voluntaria, unos de forma más voluntaria que otros, pues muchos ya habían sido exiliados por ser marxistas o lo que fuera. Unos 18.000 voluntarios,  de los cuales más de la tercera parte fueron alemanes. Éste fué uno de sus más famosos cantos de guerra. (Ver texto en alemán y en español). Su intérprete, Ernst Busch, emigró de Alemania con la llegada de los nazis, vivió en varios países, fue encarcelado y luchó en España contra el fascismo.
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Hasta el carnet de identidad

Por ahora estoy trabajando en el gimnasio. Me paso el día limpiando el suelo de los lavabos, viendo cuerpos trabajados, desnudos y mojados de todas las berlinesas premium que se pueden permitir los precios de vértigo del establecimiento. Buscaban una mujer para este trabajo, claro, como si ninguna mujer se sintiese sexualmente atraída por esos cuerpos esculturales. 

Un gimnasio femenino… me imagino que hay que demostrarlo con el documento de identidad. Si no, podría presentarse cualquier día una mujer con sorpresa entre las piernas, y eso no lo aceptarían las recatadas deportistas. Primero tendrían que operarse.

En Alemania no hay que esterilizarse para cambiar de género como en Suecia, pero las asociaciones de intersexuales (lo que antes se llamaba hermafroditismo) se quejan de que tras el nacimiento y siendo aún bebés son operadxs. Desde hace dos décadas, afectad@s por esta práctica denuncian en la justicia alemana que se sienten castrados, sin resultado hasta el momento. Uno de cada mil peques en Alemania nace con características de mujer y de hombre. El parlamento va a tomar postura al respecto en breve.

Me he tenido que acordar del colegio donde estaba. Tenía los clásicos letreritos clasistas de género, chica y chico. Pero no os perdáis lo que ponía en el de los chicos: “El mejor lugar para esconderse de las chicas”, dice el joven pintado mas abajo. Esto es algo trascendental, cada unx sacará sus propias conclusiones.

La fregona transgénero

Clase de alemán XX

La investigadora Elke Amberg publicó en 2011 un estudio con el título “¡Guapas! ¡Fuertes! ¡Libres! Cómo (no) se informa sobre lesbianas en la prensa” (en alemán, “Schön! Stark! Frei! – Wie Lesben in der Presse (nicht) dargestellt werden.) El periódico taz la entrevistó y ésta que sigue fue la primera respuesta:

“Las lesbianas no son mencionadas en la prensa, no aparecen como grupo social. Son citadas en muy pocas ocasiones y no están casi nunca en el centro de un texto. La información sobre homosexuales está dominada por hombres gays.”

“Lesben werden in der Presse nicht benannt, sie kommen als gesellschaftliche Gruppe also nicht vor. Sie werden selten zitiert und stehen fast nie im Mittelpunkt eines Textes. Die Berichterstattung über Homosexuelle dominieren schwule Männer.”

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